Al entrar en la tienda aparece una chica joven de una inexplicable belleza.
-Hola. -Saludamos con educada admiración
-¿Queríais pan?
-Si. -respondemos ante su acertada pregunta. Enseguida se excusa de que el pan estará en quince minutos.
De repente se queda mirando al vacío y podemos observar que esta mirando a dos gatos.
-Son muy bonitos. -dice. Sin esperar respuesta.
-Sí, lo son -afirmamos enseguida como si formaran parte del entorno de su belleza.
Mientras los contemplamos, se mete en la trastienda y vuelve con el pan. No han pasado ni cinco minutos.
Nos lo ofrece con una sonrisa. Los gatos ya no están.
No hay comentarios:
Publicar un comentario