martes, 27 de enero de 2026

En el cuentacuentos

En un cuenta cuentos nocturno ha asistido una chica bien vestida y con aspecto intelectual que atiende con educado silencio y compostura a una entretenida historia de tradición norteña.

La narración da un giro inesperado haciendo alusión a la virtud del tamaño del pene y la chica sin poder contenerse lanza una risita estridente que se escucha en toda la sala.

El frontón

En el mismo frontón, después de una sesión de patinaje, depurando posturas, haciendo posiciones elegantes y movimientos artísticos, dejamos paso a cuatro hombretones de gruesos antebrazos y mirada dura que jugarán al frontón a mano con pesadas y duras pelotas de cuero. Allí mismo donde minutos antes, chicos y chicas, practicábamos la elegante postura del ángel.

La tendera

 Al entrar en la tienda aparece una chica joven de una inexplicable belleza.

-Hola.  -Saludamos con educada admiración

-¿Queríais pan?

-Si. -respondemos ante su acertada pregunta. Enseguida se excusa de que el pan estará en quince minutos.

De repente se queda mirando al vacío y podemos observar que esta mirando a dos gatos.

-Son muy bonitos. -dice. Sin esperar respuesta.

-Sí, lo son -afirmamos enseguida como si formaran parte del entorno de su belleza.

Mientras los contemplamos, se mete en la trastienda y vuelve con el pan. No han pasado ni cinco minutos.

Nos lo ofrece con una sonrisa. Los gatos ya no están.

viernes, 20 de enero de 2023

El cómic

Remoloneando por la biblioteca, sin destino aparente, me dejé caer por las estanterías de los libros de viñetas y me puse a hojearlos. 

Encontré, entre las vivencias de todo tipo de super héroes y súper villanos, historias de la realidad del mundo pasado y presente, noticias y acontecimientos dibujados en secuencias para promover su divulgación desde otro enfoque.

Encontré también planteamientos de la vida social en las que se manejaban situaciones más o menos cotidianas y donde un personaje las vivía y resolvía según su criterio. En uno de éstos libros, una heroína con varios volúmenes ya editados, se enfrentaba exitosa a diferentes problemas. Su actitud inconformista, su ropa negra y su curioso pelo corto teñido de azul la caracterizaban como rebelde atemporal.

Leí algunas de sus frases y me gusto su talante sincero y directo, tenaz y persistente.

De repente un cambio de luz me alertó de una presencia cerca de mi.

Una chica vestida de negro con el pelo corto teñido de azul se quedó a mi lado buscando algún cómic. Dejé que la portada con su mismo aspecto quedara a su vista para experimentar con su sorpresa, aunque la mia ya era evidente. Sentí durante unos largos segundos, que me miraba timidamente y en su cara quise creer que se empezaba a dibujar una pequeña sonrisa. Seguidamente pasó por mi lado, muy despacio y al hacerlo sentí que me rozaba. Me giré lentamente pero no vi a nadie. Había desaparecido. Miré a mi alrededor pero no encontré ningún vestigio de su presencia. Apresurado, me dispuse a cerrar el cómic para ir en su búsqueda cuando encontré que en la página que tenía delante, aquella heroina de pelo azul, caminaba de frente por una sala con estanterías llenas de libros, con la mirada fija en el lector y esbozando una enigmatica sonrisa...

jueves, 12 de enero de 2023

En la cafetería

Entré en la cafetería dónde había quedado con una amiga. El local estaba lleno y una amplia luz parecia querer desvelar la realidad de las apariencias. Un continuo y moderado murmullo inundaba el espacio, tan sólo interrumpido por la algarabía de algún niño. Nuestra conversación quedaba arropada por las del resto de personas, que se escuchaban pero no se entendían, y ese calor de las tertulias dotaba a la estancia de un sabor agradable. Hablamos de esto y de lo otro y propuse a mi compañera quedarnos un momento observando, sonriendo y mirando sin querer a otros tertulianos viendo la gente que entraba y salía, lo que pedían y lo que pasaba a nuestro alrededor. Alguien se interesaba por las pastas de chocolate, una señora pedía una gota más de leche, un niño reía, dos mujeres hablaban al mismo tiempo y parecían entenderse, una taza interrumpió al instante una conversacion al volcarse accidentalmente. Volví  mi mirada hacia la calle y en el cristal vi el reflejo de la joven de la mesa de al lado. Mientras conversaba me pareció que a su vez sus ojos me observaban curiosos a través del reflejo como si pudiera dividir su atención en dos.

Volvimos a nuestra charla y me pregunté porque era el único hombre alli, ya que todas las mesas estaban ocupadas por público femenino y apostamos adivinar lo que estaban haciendo el resto de parejas amados, amigos, maridos compañeros, que no estaban allí con ellas.

La siguiente propuesta surgió cuando ella me pidió leerme las manos.

-Por supuesto. -respondí- Qué te parece si yo te ofrezco una mano y tu me ofreces otra. Las observamos y después nos contamos lo que hemos descubierto. Aunque nos arriesguemos a conocernos mejor.

-Um. -Dijo pensativa. Después mientras sonreía asintió -me parece interesante. Comencemos.

lunes, 25 de abril de 2022

El relojero atemporal

En el soportal de un edificio antiguo recibiendo a los inquilinos como si de una portería se tratase se encuentra una pequeña relojeria. Es un espacio diminuto atestado de relojes y mecanismos de todo tipo dentro cabe un relojero que te atiende desde detrás de una pequeña ventana de cristal y al fijarme vi que también cabía otro que sentado casi no le veía pero que compartía penas y alegrías con el. Le llevé un reloj de manecillas que tenía la esfera rota.

Al fijarme en el descubrí que de igual modo estaba su nariz, donde le faltaba una de las aletas y dependiendo del movimiento de su cara la descubría o la ocultaba acorde quizás a la agriedad o cortesía de sus palabras.
Examinó el reloj con atención y lo abrió con precisión examinando minuciosamente y mostrándome la goma de estanquidad derrochando entonces su sabiduría en el funcionamiento de esos mecanismos.
Hablamos de relojes y en un momento de exaltación mi diablo quiso intervenir y saque mi reloj digital y moderno vaticinado un gran futuro a estas maquinas.
Lo miro de reojo con mueca de desprecio como el que ve una rata muerta al lado del camino. Y enseguida le salió un comentario que repitió sin reparos:
"Eso no" "eso es el fin de los relojes clásicos" Y la idea que defendía era precisamente el cuidado y la imprecisos de aquellos a los que hay que cuidar y mantener y dar hora de vez en cuando porque tendían a retrasarse, "todos los relojes se retrasan" Y era este cuidado humanizado en las maquinas lo que realmente les confería su valor.

domingo, 24 de abril de 2022

La funcionaria que no funciona

 

Una mañana de primavera tuve el tiempo y la paciencia de aventurarme a uno de los palacios de la administración pública, donde todo es incierto y nada es imposible.
Al entrar vi una amplia recepción silenciosa y ordenada, cuidada como si no se utilizara y a un lado una secretaria disimulada entre unas plantas y unos carteles.
Me acerque haciendo rechinar mis zapatos en un reluciente suelo de baldosas y alli la vi atareada en unos papeles o alucinada con el milagro de la composición de las letras pues tan ensimismada estaba con ellas que tardó en percatarse de mi presencia.
-Hola. Buenos días. Quería inscribirme en el taller de cuentos
Cuando la pregunte me miro unos instantes como si no creyera que existieran otros seres en este planeta y contestó con sequedad. forzando su falta de simpatia.
-A que taller se refiere aquí no hay ningún taller
Tuve que formular la misma pregunta tres veces gesticular incluso para facilitarle la comprensión de mi pregunta
-Es el taller de cuentos que anuncian el Ayto y me han dicho que aquí es la inscripción
Tras varias negaciones tuve que sacar mi último recurso.
-Tiene usted en la puerta un cartel donde lo dice
Desconcertada salí con ella y lo vio ajustándose las gafas como si no lo creyera
-Por eso he venido. Por lo que tienen puesto aquí.
-Ah pero eso no lo llevo yo eso lo lleva educación...
-Pero si dicen que venga aquí a inscribirme tendré que solucionarlo aquí.
-Ya pero eso no lo llevo yo. Espere que llamo a mi compañera. Es que llevo aquí pocos días...
Y sin embargo el cartel llevaba más tiempo y chocaba con el cada vez que entraba por la puerta.