jueves, 12 de enero de 2023

En la cafetería

Entré en la cafetería dónde había quedado con una amiga. El local estaba lleno y una amplia luz parecia querer desvelar la realidad de las apariencias. Un continuo y moderado murmullo inundaba el espacio, tan sólo interrumpido por la algarabía de algún niño. Nuestra conversación quedaba arropada por las del resto de personas, que se escuchaban pero no se entendían, y ese calor de las tertulias dotaba a la estancia de un sabor agradable. Hablamos de esto y de lo otro y propuse a mi compañera quedarnos un momento observando, sonriendo y mirando sin querer a otros tertulianos viendo la gente que entraba y salía, lo que pedían y lo que pasaba a nuestro alrededor. Alguien se interesaba por las pastas de chocolate, una señora pedía una gota más de leche, un niño reía, dos mujeres hablaban al mismo tiempo y parecían entenderse, una taza interrumpió al instante una conversacion al volcarse accidentalmente. Volví  mi mirada hacia la calle y en el cristal vi el reflejo de la joven de la mesa de al lado. Mientras conversaba me pareció que a su vez sus ojos me observaban curiosos a través del reflejo como si pudiera dividir su atención en dos.

Volvimos a nuestra charla y me pregunté porque era el único hombre alli, ya que todas las mesas estaban ocupadas por público femenino y apostamos adivinar lo que estaban haciendo el resto de parejas amados, amigos, maridos compañeros, que no estaban allí con ellas.

La siguiente propuesta surgió cuando ella me pidió leerme las manos.

-Por supuesto. -respondí- Qué te parece si yo te ofrezco una mano y tu me ofreces otra. Las observamos y después nos contamos lo que hemos descubierto. Aunque nos arriesguemos a conocernos mejor.

-Um. -Dijo pensativa. Después mientras sonreía asintió -me parece interesante. Comencemos.

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