Relatos cortos y microrelatos para rellenar esos vacios de tiempo inesperados en nuestras vidas
martes, 11 de junio de 2013
Hubo un mundo dónde sólo existia ella
Se lanzó al aire con los brazos estirados, volando durante unos segundos sobre la superficie del lago antes de romper la quietud de sus frías aguas y sumergirse dentro de el.
Otros bañistas tomaban el sol en la orilla y hablaban alegremente de cualquier cosa. Pero ella captaba todo mi interés y todo se desvanecía ante su presencia.
Al desaparecer, tragada por las aguas, mi vida se detuvo durante unos segundos. En un instante fugaz vi el lago, las montañas al fondo, escuché las risas de los otros bañistas, vi el camino que se alejaba de allí hacia cualquier parte, todo fue hermoso como una vida entera para vivirla de nuevo, una sensación de libertad extraña recorrió fugazmente mi cuerpo. Pero enseguida desapareció esa sensación tan desagradable y continué expectante.
Al fin ella emergió con fuerza, impulsada hacia arriba, desprendiendo miles de gotas por el aire. Su pelo largo, rubio, mojado cayendo por su espalda y una expresión apacible en su rostro. Todo tomó color, me calmé y enseguida me preocupé de tener algo preparado para secarle cuando saliera del agua. Ella era todo en mi vida y sin ella no era ni quería ser nada. La vi como nadaba, aparecía y desaparecía bajo las aguas donde todo es lento, pausado, frío y silencioso como un profundo sueño de invierno. Fue en esa época cuando la conocí, y antes de ello no recuerdo haber tenido ninguna otra vida ni nada parecido.
Salió. Me acerqué y le ayudé a secarse, ella me besó, y yo también la besé. Arropada le abracé y así permanecimos unos minutos cerré los ojos olí su piel mojada, sentí el calor que empezaba a recorrer poco a poco su cuerpo. Volvía a ser la llama que tanto ardor me provocaba. Mis ojos se abrieron de repente. Había escuchado que alguien me llamaba. Vi el camino, y sentí que era él el que me tentaba a seguirle. Cerré los ojos pensando que su intento era absurdo, pero preguntándome porqué se había atrevido ha hacerlo si mi vida era tan feliz, tan aturdidoramente perfecta...
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