jueves, 13 de junio de 2013

La Chanza

Existen comportamientos humanos que basan la firmeza de sus relaciones en el protagonismo y la popularidad. Este caso se ve por ejemplo con las ocurrencias divertidas y graciosas.
Hay conversaciones de grupos que se sustentan en las agudezas hasta tal punto que la mente funciona sólo para generar una nueva mejor que la anterior y siguiendo el hilo que esta en vigor en ese momento. Es tal el esfuerzo que hace pensar en la posibilidad de crear escuelas del pensamiento ocurrente.
En esas seudoconversaciones prescindimos del interés personal a no ser que sea para utilizarlo en contra de los otros miembros produciendo una chanza del agrado principalmente de los demás, ni siquiera importa que sea del atacado ni tampoco del que la lanzó al oído público.
Es fácil entender cómo quedan desplazados aquellos miembros que no han ejercitado este tipo de lenguaje o que no tienen esa chispa necesaria. En estos ambientes se producen situaciones injustas además de perder grandes oportunidades sociales. El desinterés hacia lo no divertido excluye del conocimiento de personalidades interesantes y de un aspecto importante que es el respeto y consideración hacia los demás.
La situación está basada en el yo, en el intento continuado y perseverante de protagonismo, que lleva finalmente a las falsas amistades y la soledad.

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