Es la luna, en su lejanía volcánica, que despierta tanto
mi curiosidad y aviva el deseo al observarla, de ver cruzar sobre su superficie
a algún objeto no identificado que nos despierte al mundo y al Universo, que
nos ejercite el existencialismo hasta quedar agotados de dudas pero felices de
saber que hay otro misterio en nuestra lineal e indiferente vida.
Así aparece la imagen lejana y misteriosa de tu rostro, irrumpiendo
en mi memoria, abarrotada de recuerdos y cruzando a través de ella, nublando
hasta mi capacidad de ser.
Colisionamos
tan lentamente…
Ahora creo que es mejor verte que recordarte, porque tu
ausencia me anula y tu etérea presencia me desconcierta, pero cuando estoy
contigo al menos soy volátil y me diluyo en la atmósfera progresivamente. Y es
ésta sensación tan placentera…
Deberías experimentarla, pero tu orgullo te eleva tan
alto que la falta de gravedad ya te hace sentir lo que es la levitación y al
contrario, te confirma de manera indiscutible. ¡Ah, qué lejanía tan distante y
que memoria tan dispar! Yo no dejo de pensar en ti y tú no te dejas pensar en
mí. Parece lo mismo pero no puede ser, tu esfuerzo es en sentido contrario al
mío, por eso nunca nos encontraremos en este alunizaje.
¿Dónde
estás?
Y volveré a contemplar la luna, con sus misteriosos
cráteres, reflejo de una realidad física no tan ajena a la del planeta en el
que estamos. Desde el primer día que se contempló, la Tierra perdió algo de su
exclusividad porque nos hizo entender que todo es una probabilidad. Y de esta
manera la fusión de dos satélites, perdidos en el espacio, decidieron formar
uno solo pero con dos rostros, tan distintos el uno del otro, tan esperanzadora
unas veces y tan inaccesible otras.
Eres
tú.
En un Universo tan amplio, como las ilusiones que me
provocas, es la imaginación la que produce el infinito y la realidad la que lo
simplifica, por eso es mejor no descubrirte, por eso es mejor seguir mirando
las estrellas y admirarlas en su desconocimiento, en su lejana causalidad. Y seguir deseando alcanzarlas, como a ti, que
siempre conservarás el misterio de los lugares inexplorados, de los que se
narrarán leyendas y fascinarán los oídos de aquellos que quisieron creer sin
conocer.
Navegaré
por los cielos
Por eso es la luna, en su lejanía volcánica, que
despierta tanto mi curiosidad…
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